jueves, 15 de noviembre de 2012

Mi Cuento


Justicia Divina


En una tarde triste Sebastián venia llorando como siempre. Él era un joven de clase media, agraciado de cabello ondulado, de una estatura respetable, piel clara, tenía un lunar en la quijada.
Sebastián no sabía defenderse, todos le molestaban especialmente su compañero Mario que era un joven  de clase alta, ojos claros, cabello rubio, y más alto que Sebastián.
Un día en la hora de recreo, Mario se acerca y dice:
-¡Habla pes pavo!
-No me molestes, no quiero tener problemas contigo- respondió Sebastián.
-¿M e estas amenazando?-dijo acercándose intimidante
-Si-dijo Sebastián con la voz temblorosa.
Hace una semana el mejor amigo de Sebastián, llamado Felipe había ido a visitarlo, y se percato de los moretones de que tenia Sebastián le dijo:
-¿Qué paso?
-nada-respondió Sebastián sumisamente
-¿no me digas que de nuevo fue Mario? ¿No estás cansado de sus abusos? Ya es hora de que le pongas stop a todo esto, defiéndete vamos tu puedes, sácale la miércoles a ese gil, además no importa pues lo importante es que te enfrentaste y no te arrugaste.
-Si tienes razón, gracias por el consejo amigo-respondió Sebastián seguro.
Y rápidamente le coge entre las piernas, y lo tumba. Hasta que llegan los tutores.
El director estaba ocupado con  los papeles del colegio, y es cuando le avisan del problema y traen a la dirección a los dos muchachos. Cuando el director ve a Mario se pone nervioso, es que sentía obligado a defender a Mario, pues el padre de él era un político de mucha influencia en el país.
Pero de pronto recibe la llamada del dueño del colegio, diciendo que sabia enterado que Mario había golpeado a su pequeño hijo, ordenando a que expulsen a  Mario.
Y es asi donde se demuestra que Dios no abandona al justo



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